Las tragedias mineras continúan cobrando vidas en Colombia. Durante lo corrido de 2026, diferentes accidentes registrados en explotaciones de carbón y oro han dejado decenas de trabajadores fallecidos, generando preocupación por las condiciones de seguridad en esta actividad económica.
Según un registro de emergencias de la Agencia Nacional de Minería (ANM), obtenido y publicado por el proyecto Mining Incidents, hasta el 24 de septiembre de 2026 se habían registrado 76 emergencias mineras, con un saldo de 124 personas fallecidas, de las cuales 53 perdieron la vida en explotaciones clasificadas como ilícitas.
Entre las tragedias más graves de este año se encuentran:
Sutatausa, Cundinamarca: nueve mineros fallecieron en mayo tras una explosión en una mina de carbón.
Cucunubá, Cundinamarca: seis trabajadores murieron en agosto por una explosión asociada a la acumulación de gas metano.
Landázuri, Santander: cuatro mineros perdieron la vida en septiembre.
Timbiquí, Cauca: tres personas fallecieron el 30 de septiembre por un derrumbe en una explotación de oro.
A estos hechos se suma la reciente tragedia ocurrida el lunes 19 de octubre en Santa Bárbara de Iscuandé, Nariño, donde el derrumbe de una mina artesanal de oro dejó 14 personas fallecidas y siete heridas. Entre las víctimas mortales se encuentran 12 mujeres, varias de ellas responsables del sostenimiento de sus familias.
Estas nuevas tragedias no están incluidas en el balance estadístico con corte al 24 de septiembre.
Aunque las autoridades mineras han anunciado avances en prevención y reducción de accidentes, los recientes acontecimientos ponen nuevamente sobre la mesa la necesidad de fortalecer las inspecciones, los controles de seguridad, la formalización minera y las condiciones laborales de quienes diariamente arriesgan sus vidas en esta actividad.
Detrás de cada víctima queda una familia de luto y una comunidad afectada.