¿Cárceles o centros de producción? El giro que busca cambiar el destino de los reclusos en la capital casanareña
¿Es posible que una celda se convierta en un motor de cambio para la sociedad? La Secretaría de Gobierno de Yopal, bajo la dirección de Jorge Andrés Rodríguez, apuesta a que la respuesta es un rotundo sí. Rompiendo con la visión tradicional del encierro como castigo vacío, se está impulsando un modelo donde la disciplina y el trabajo son los ejes centrales.
En una alianza estratégica con el INPEC, los centros de reclusión están dejando de ser simples espacios de espera para transformarse en unidades productivas.
A través de huertas y proyectos de emprendimiento, los internos no solo ocupan su tiempo; construyen hábitos de responsabilidad y constancia que el sistema les había negado.
Para la administración actual, la resocialización no puede quedarse en las buenas intenciones. El enfoque es claro: la verdadera transformación se labra trabajando.
El objetivo: Reducir la reincidencia mediante la formación real.
El impacto: Una sociedad más segura que no solo castiga, sino que recupera vidas.
Al final del día, la pregunta queda en el aire: ¿estamos listos para ver las cárceles como espacios de verdadera transformación y no solo como muros de contención?

